Gol’amour – Olé


Gallardo armó una dupla que enamora y convierte: Borré y Suárez fueron decisivos en 22 de los 36 goles que River marcó en la Superliga. San Valentín juega arriba…

No cualquiera es taxista en Londres. No, no. Sólo unos pocos elegidos son capaces de aprobar el duro examen que precede al otorgamiento de la licencia. Se deben memorizar 25 mil calles, ubicaciones de decenas de tiendas, destacamentos policiales, plazas, iglesias, restaurantes… Todo. Y no vale usar GPS. Es necesario trazarse mentalmente los caminos para, naturalmente, conducir al destino…

En Londres nació Erasure. Y Erasure le dio vida a Oh l’amour. Pero en River hay un remix: Gol’amour. Marcelo Gallardo es el compositor. Rafael Santos Borré y Matías Suárez, los intérpretes del hit de este San Valentín riverplatense. La dupla de ataque, como los taxistas londinenses, conocen de memoria los caminos hacia el arco rival. Lo están demostrando en la Superliga: entre los dos han sido decisivos en 22 de los 36 goles que River anotó en el torneo local, del que marcha puntero y quiere seducir definitivamente. El colombiano marcó 11 goles (el 66,6% de sus 20 remates al arco terminaron adentro) y es, junto a Silvio Romero, uno de los top scorers del campeonato; el cordobés marcó cuatro. Pero a nivel asistencias, el ex Belgrano lidera el rubro con seis junto a Mariano Bíttolo (de Newell’s), mientras que el Máquina convidó otra más. Más que suspiros, ellos dos lo que generan son gritos…

Los increíbles números del dúo Borré-Suárez.

Los increíbles números del dúo Borré-Suárez.

Borré y Suárez han hecho méritos individuales para conformar una dupla que, hasta acá, ha sido contundente. El colombiano le confesó hace muy poco tiempo a Olé que se apoyó en el coaching, en la psicología y hasta en un entrenador personal -Jaime Pabón- para mejorar individualmente. La terapia le ha permitido trazarse metas cortas, serenarse y comprender cómo atravesar cada momento. A su vez, los trabajos con Pabón le han posibilitado controlar -por ejemplo- su respiración. Además, le incorporó a su juego lo que Marcelo Gallardo tanto le inculcó: el trabajo en equipo. Es, Borré, el primer defensor. Un hombre que ha interpretado, con el devenir de los partidos y los entrenamientos, de qué se trata la recuperación post pérdida que reclama el deté. “El goleador en River no puede ser egoísta, debe ayudar al equipo”, le decía a este diario antes de la final ante Flamengo, en Lima. Lo demuestra cada fin de semana…

Suárez, en cambio, no es goleador pero sí un asistidor que ha complementado a Rafa. Gallardo lo eligió hace un año como refuerzo. De hecho, lo llamó por teléfono para asegurarse de que el cordobés entendiera qué pretendía de él. Lo sedujo. Lo tentó. Y el delantero pujó para destrabar su relación contractual con Belgrano en pos de mudarse a Núñez.

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Al igual que Borré, ha ido adquiriendo esa genética gallardista de correr a cada defensor, aunque con una elegancia que hace recordar a grandes talentos de antaño. Desplazó a Pratto, y sólo se quedó afuera de un puñado de partidos por una molestia en el tobillo derecho, instancias en las que lo relevó Scocco. Se preveía que podía perder el puesto luego de que Nacho finalizara el 2019 siendo figura en la final de la Copa Argentina. Sin embargo, el reseteo de año le devolvió la titularidad: jugó de entrada en cada uno de los partidos que River disputó en 2020. Ya mucho más acoplado al club, supo decir que “nunca había jugado en un equipo que atacara tanto” luego de la derrota en la serie ante Atlético Tucumán, por la Copa Superliga del año pasado.

Se tiene confianza frente al arco (marcó, entre otras conquistas importantes, el gol de la victoria ajustada ante Godoy Cruz, el que dejó a River como único líder del torneo) pero también demuestra una visión de juego impecable para encontrar el espacio justo. “Disfruto de dar una asistencia como si fuera un gol”. Confesó que a los 31 (cumple los 32 en mayo) aprovecha la oportunidad de jugar en un grande con mucha tranquilidad producto de la experiencia. Está sereno…

Conocen los caminos tácticos para darle alegrías a River. No parecen necesitar aplicaciones de geolocalización para ubicarse adentro de la cancha. Van de memoria hacia el gol. Como los taxistas londinenses, la cabeza juega a su favor. Y enamoran a todos en Núñez. La idea de ser campeones de liga les genera cosquillas en la panza. Gol’amour…

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